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¿Cuánto puedo cobrar por…?

septiembre 22, 2016

Años, mucho años, preocupados por buscar respuesta a la difícil tarea de ponerle valor a nuestros trabajos. La pregunta: “¿cuánto puedo cobrar por…?” es recurrente, y se intensificó aún más a partir de que las redes sociales nos facilitaron las comunicaciones. Las respuestas, antes y ahora, son vagas, poco precisas, y cuando pretenden ser concretas -cuando aflora algún número-, ese número es totalmente relativo, casi sin sentido.

No existe la respuesta al “cuánto puedo cobrar por un folleto” que, expresada en una cifra, tenga una razón lógica.

Fantaseamos con la idea de que los valores para nuestros servicios sean parametrizados y volcados a alguna especie de planilla, eso que denominamos tarifario, para así simplificar el proceso por el cual arribar a un número que luego volcaremos a un presupuesto.

De esa manera aspiro a que consultando un listado logre resolver mi problema. Tan simple y efectivo como irreal. Lamentablemente ese listado no nos da ninguna recomendación de como actuar cuando el cliente nos diga: “te querés salvar conmigo” o “yo no puedo pagarte eso” o incluso “¡tanta plata por un dibujo!”.

¿Cómo defender un valor si no conocemos el por qué de ese valor?

Tenemos una fuerte tendencia a procastinar, lo cual significa postergar aquellas tareas que debemos resolver, sustituyéndolas por otras que nos generan más placer. Y lo que nos gusta hacer es diseñar, Entonces cualquier pedido de diseño, aunque sea realizado por alguien que no amerita la condición de cliente, va a ocupar alegremente nuestro tiempo, mientras el problema de comprender el precio de nuestro servicio sigue siendo pospuesto. Y el no resolverlo nos asegura eternos dolores de cabeza cada vez que enfrentamos el tener que elevar un presupuesto. Dolores producto de la inseguridad.

Conocemos el síntoma. Sabemos donde se origina. Ahora debemos utilizar algún medicamento.

No hay recetas mágicas, tampoco números sugeridos que sirvan. El comprender el valor de nuestro servicio -la cura- surge de conocer nuestras propias variables, por lo que entender como funciona nuestra propia economía es vital y urgente.

Comprender como son nuestros tiempos y conocer en profundidad nuestra estructura son los dos pilares en los que se basa el método que vengo profesando desde ya hace más de diez años.

Durante todo este tiempo el método estuvo expuesto a muchos diseñadores a través del libro, las charlas y los seminarios. Muchos diseñadores se han interiorizado acerca de cómo funciona. Nadie estuvo en desacuerdo en estos casi once largos años. Nadie que haya cuestionado el procedimiento propuesto. Sin embargo, muy pocos lo han implementado, siendo que es tan necesario para el buen desarrollo de nuestra profesión, desde el punto de vista comercial. Esos pocos (proporcionalmente hablando) que han aplicado la metodología, son suficiente aval para confirmar que funciona correctamente.

Sin embargo, algo estaba fallando si la solución no era implementada en mayor medida. Y la falla no está en relación con el método sino con nuestra dificultad para llevarlo a cabo.

Días atrás, brindando una charla del tema, me encontré con un asistente que había desarrollado la solución por su propia cuenta. Resolverlo le significó el hacer interactuar entre sí a cinco o más planillas de Excel.

Pocos quieren enfrentar esa tarea, aún sabiendo que es la forma de solucionar un problema que nos complica en demasía.

En virtud de este conflicto, el método tomó forma de software, y hoy el mercado del diseño tiene la solución accesible.

Pantalla arranque

Pontix® es la herramienta creada para evitar que el diseñador tenga que meterse en el mundo de las planillas de cálculos. Dos años de desarrollo fueron necesarios para que muchas más que cinco planillas interactúen entre sí y nos arrojen información puntual de nuestro estudio, que es vital a la hora de entender el por qué de nuestros costos y valores.

Pontix® es una herramienta mucho más poderosa que un simple sistema de facturación, ya que facilita el análisis de la economía de las empresas de diseño.

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Hoy existe la posibilidad de comprobar en forma gratuita las ventajas del método. Durante tres meses, y sin compromiso comercial alguno, el usuario puede poner a prueba el funcionamiento de Pontix®.

De aquí en más, preguntar “cuánto se puede cobrar por…” ya no va a responder a una desesperada necesidad, sino a una decisión que se basa en seguir procastinando.

La solución existe; comprobar su efectividad es fácil y gratuito; seguir dejando el destino comercial de nuestros estudios a merced de las circunstancias es necio y suicida.

Para más información:

www.pontix.net

Facebook: Pontix

info@pontix.net

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From → escritos, pontix

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