clínica + charlas + eventos
Arranca el nuevo año y la clínica cambia radicalmente. No sólo la estructura y la profundidad en sus contenidos, sino también la extensión. Motivo por el cual ahora existe una Clínica 1 reformulada y su continuación, la Clínica 2 donde se intensifican dos aspectos trascendentales de nuestra profesión: el método y el presupuesto.
a realizarse en breve
Charla y presentación de libro Cómo presupuestar diseño: Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza – 11 de agosto -
Seminario intensivo: Cómo presupuestar diseño – 12 de agosto. – Mendoza.
Clínica 1 El Diseño como Negocio – gestión, especialización y presupuestado en diseño - Santiago del Estero – 19 y 20 de agosto de 2011.
Seminario intensivo: Cómo armar un estudio de diseño – 27 de agosto. – La Plata – Realidad Cero.
Seminario intensivo: Cómo presupuestar y cobrar diseño – 3 de septiembre. - La Plata – Realidad Cero.
ya realizadas con éxito
Charla: Diseño y especialización en los Estudios de diseño – 27 de julio 15:30 hs. – Encuentro latinoamericano de diseño
Mesa redonda: Emprender en diseño: ¿solución o nuevo conflicto que desmantela nuestras deficiencias? – 27 de julio 17 hs. – Encuentro latinoamericano de diseño
Charla: Cómo presupuestar diseño – 27 de julio 20:00 hs. – Encuentro latinoamericano de diseño
Charla: El perfil del diseñador y su incapacidad para el negocio – 28 de julio 12:00 hs. – Encuentro latinoamericano de diseño
Charla: Método y diseño. Sistematización de procesos – 28 de julio 18:30 hs.- Encuentro latinoamericano de diseño
Clínica 1 El Diseño como Negocio – gestión, especialización y presupuestado en diseño - Buenos aires – 14 y 15 de junio de 2011
Charla Cómo presupuestar diseño – Bs. As. – Nueva Escuela – 8 de junio de 2011
Clínica 1 El Diseño como Negocio – gestión, especialización y presupuestado en diseño – San Juan – 18 y 19 de mayo de 2011
Clínica 2 El Diseño como Negocio - método y presupuestado en diseño (intensivo) – Mendoza – 16 y 17 de mayo de 2011
Clínica 1 El Diseño como Negocio – gestión, especialización y presupuestado en diseño – Mendoza – 13 y 14 de mayo de 2011
Clínica El Diseño como Negocio – Córdoba – 10 y 11 de diciembre de 2010
Charla Diseño y Negocios – Rio Cuarto – 25 de noviembre de 2010
Clínica El Diseño como Negocio – Buenos Aires, 22 y 23 de noviembre de 2010
Charla Diseño y Negocios – Buenos Aires – 9 de noviembre de 2010
Clínica El Diseño como Negocio – Mendoza – 21 y 22 de octubre de 2010
Charla Diseño y Negocios – Buenos Aires – 5 de octubre de 2010
Clínica El Diseño como Negocio – La Plata, 3° edición – 30/9 y 1/10 de 2010
Clínica El Diseño como Negocio – La Plata, 2° edición – 23 y 24/9 de 2010
Charla Diseño y Negocios – Buenos Aires – 20 de septiembre de 2010
Clínica El Diseño como Negocio - Córdoba – 15 y 16 de septiembre de 2010
Clínica El Diseño como Negocio – Buenos aires – 7 y 8 de septiembre de 2010
Clínica El Diseño como Negocio – Mendoza – 26 y 27 de agosto de 2010
Clínica El Diseño como Negocio – La Plata – 20 y 21 de agosto de 2010
la función social del diseño
Un nuevo aporte a la confusión general del diseño. ¿No teníamos ya suficientes problemas que resolver como para dedicar tiempo y esfuerzo a pensar en uno nuevo? Sin embargo, la función social del diseño es otro tema recurrente. Una vez más, llama poderosamente la atención la amplitud de criterios que conviven en nuestros debates; pasamos de no tener incidencia en la comunicación a contribuir activamente en la solución a conflictos sociales.
Lejos está de mi intención el resignarme a un mundo que cada vez ignora más las sanas utopías, donde las grandes obras y los grandes pensamientos parecen caer irremediablemente frente al paso firme y avasallante del consumismo. Pero dudo que el diseño sea el espacio para luchar. Estamos insertos en una sociedad de consumo que por momentos, aunque disfrazada, roza lo inhumano. Justamente esa misma sociedad de consumo es la que da motivo de existencia al diseño tal cual hoy lo entendemos.
Sólo una sociedad tan ávidamente consumista puede justificar la existencia de aguas premium, como la que ilustra la nota, mientras que nadie ignora que el agua será motivo de conflicto mundial futuro. ¿Pierini Partners (estudio responsable del diseño) debería haber rechazado ese trabajo? ¡Qué ridículo! El poner en tela de juicio si un diseñador que está en contra del cigarrillo debería trabajar para una empresa tabacalera (típico lugar común producto de mezclar diseño y ética) sólo merece ser respondido por aquel que alguna vez se haya negado a un trabajo de esas características, justamente por principios éticos.
Personalmente sólo vi posiciones firmes en quienes no tienen ninguna posibilidad de pasar por esa disyuntiva. Si una cadena de supermercados compra a otra, logrando monopolizar el mercado, ¿debemos dejar de trabajar para ese grupo empresario? ¿Algún diseñador tendrá la ocurrencia de investigar realmente los efectos secundarios de una droga antes de realizar el folleto para el medicamento que la use?
Está claro que no tenemos la más mínima injerencia de hacia dónde se dirija la sociedad de consumo. Somos únicamente un engranaje menor de una maquinaria que funciona más allá del diseño.
Imagen de celulares descartados, casi todos en perfectas condiciones de uso. Solamente en los Estados Unidos de Norteamérica, 426.000 aparatos son descartados diariamente, cambiados por modelos más nuevos. Vivimos en un sistema que incentiva el consumismo inconsecuente y desenfrenado, y que tanto endiosa los bienes materiales. Entonces, ¿alguien se atrevería a decirle que NO a Sony Ericsson ante el pedido de un trabajo?
El diseño no mejora necesariamente la vida de los hombres, el diseño es funcional a la sociedad de consumo. El único resultado de todo esto es ponernos nosotros mismos una pesada mochila en nuestros hombros, y confundir más aún al futuro profesional que ya de por sí tiende a sentirse artista y ahora sospecha que pueda ser un mesías gráfico (recuerdo que más de un espacio de debate tuvo como título: ¿Puede el diseño salvar al mundo?).
Decir que el diseño es un servicio orientado hacia el bienestar y la calidad de vida indudablemente eleva a la profesión en los papeles, pero no es una frase fácil de implementar en la vida profesional. No porque no sea la intención de muchos de los diseñadores, sino porque rara vez el diseñador está en condiciones de tomar decisiones que contribuyan al bienestar de la humanidad, salvo que le estemos atribuyendo algún poder sobrenatural al uso de cierta tipografía o color.
Si creemos que nuestra posición de aporte radica, por ejemplo, en resolver con cierto orden y nivel de lectura una ficha que debe ser completada por personas adultas facilitando así la tarea, y eso habilita el poder hablar del diseño como salvador del mundo, entonces ¿qué nos queda para aquel taxista que cierta vez encontró en su auto un maletín sin identificación repleto de plata, y sin embargo se las ingenió para devolverlo?
“Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.” Alexei Tolstoi
diseño bueno y diseño malo
¡Cuántos debates acerca de qué es buen o mal diseño!
Tantos que pareciese que no tenemos muy claro como evaluar la efectividad de los trabajos. De hecho, ya desde las experiencias adquiridas en los ámbitos educativos nace seriamente la duda de con qué criterios se corrigen los trabajos prácticos de los alumnos. ¿Quién está realmente en condiciones de juzgar la efectividad de una pieza de comunicación gráfica?
¿Mejor significa ser superior a otra cosa?
Desde hace ya un tiempo, el sitio Foroalfa incorporó un espacio de debate denominado Mejor o peor, lo cual evidencia un cambio en su actitud. Espacio abierto para que los diseñadores opinemos si un reciente cambio o ajuste en la identidad gráfica de una empresa es correcto o no.
Hasta aquí estábamos frente a un espacio abierto, donde la aparente única barrera para participar era superar una suerte de curación del contenido presentado.
Esto hacía de FA un sitio sin una opinión propia, al margen de que las opiniones de sus organizadores sean conocidas dentro del ámbito del diseño.
El inaugurar un espacio para comparar rediseños de marcas de importantes empresas, tales los casos de Pepsi y Audi (ambas ya pasaron por esta suerte de evaluación de mejor o peor), obliga a pensar que FA asume una postura concreta frente al diseño. Y esta posición, para nada menor, es la de sostener que un cambio de identidad puede ser evaluado por otros diseñadores, pese a que éstos no hayan estado involucrados en el proceso de diseño.
Una vez más, estamos frente a una situación que nos dirige en forma directa a reformularnos la ya muy remanida, aunque no por eso dilucidada, pregunta de: ¿qué es el diseño?
¿Exagerado? Si los ingenieros civiles sentenciasen con juicios de valor obras realizadas en cualquier lugar del mundo con tan sólo ver alguna foto de ellas (por ejemplo un distribuidor de tránsito que ordena el ingreso vehicular a una ciudad), creo que por mi parte desconfiaría mucho de la ingeniería civil, o al menos del criterio con el que estos profesionales critican el trabajo de sus colegas.
¿Realmente creemos que los cambios formales en los cuatro anillos entrelazados de Audi o el cambio operado en su tipografía es el principal aporte del diseñador, y que esas modificaciones son de vital importancia para la empresa?
Esos cambios son los únicos visibles a los ojos de cualquier diseñador que sin embargo, se considera en condiciones de juzgar si este resultado formal es mejor o peor que la gráfica anterior.
¿Se le ocurriría a un cirujano opinar categóricamente a cerca de una operación realizada por un colega tan sólo apreciando la herida externa?
Cuando hablamos de identidad corporativa o branding, ¿nos estamos limitando a cuestiones formales? De no sea así, si realmente somos parte importante de la construcción de una identidad, y no simples embellecedores de la forma, entonces: ¿Cómo nos atrevemos a juzgar si algo es mejor o peor?
Peugeot, un ejemplo significativo.
Los recientes cambios gráficos operados en la identidad de la marca francesa no pudieron escapar del juzgamiento propuesto por FA . Y la carnicería fue sangrienta. Por un lado, la nota encabezaba con una breve reseña que referenciaba algunos momentos de la historia gráfica de Peugeot, sumado a mostrar comparativamente los cambios realizados tanto en el ícono (león) como en la tipografía con el paso del tiempo, hasta arribar al diseño actual, para luego dar paso a los comentarios de los diseñadores.
Llama poderosamente la atención cierta liviandad en las críticas y opiniones, que parten, de por sí, de la propuesta hecha por el espacio. Cabe preguntarse: ¿cuándo el rediseño haya sido realizado por un estudio de diseño reconocido de nuestro mercado, nos atreveremos a juzgar los resultados con tanto descompromiso profesional?
Desorienta com
probar que el efecto cromado sea tanto festejado como vapuleado. Quien lea estos comentarios no puede más que suponer que los diseñadores juzgamos únicamente a través de nuestro gusto personal. La opiniones referidas al uso tipográfico sufren los mismos contrastes extremos, tanto se dice que es muy acertada, como alevosamente errónea, llegando al extremo de que se la desautoriza por no estar de moda (aunque se haga expresa mención de que valorar las tipografías por su vigencia en los primeros puestos de una tabla de posiciones regida por la moda no esté bien).
Continuando la línea, del león se dice que ganó y que perdió agresividad en similares proporciones.
¿Todo esto responde a una amplitud de opiniones, o debería existir una opinión profesional levemente unificada?
Indudablemente no deja de preocupar el que en un ámbito profesional puedan convivir visiones tan encontradas. Lo irrespetuoso de frases como: “León con manitas de Winnie the Pooh”, “transformaron la furia del león en un lindo gatito pidiendo su bola de estambre”, “un oso en pijamas, un cachorro cromado…” “¿de qué jardín de niños sacaron este dibujo?”, evidencian un inusual ensañamiento contra el diseño, o quizás un dejo de envidia hacia el trabajo de colegas.
También se hacen menciones con respecto a la competencia, las cuales oscilan desde considerar que porque Mercedes Benz eliminó efectos de cromado, este es un paso equivocado por parte de Peugeot, hasta suponer que como el resto de la industria automotriz viene utilizando el recurso del cromado, este también es un paso errado.
Y definitivamente, un análisis debería partir de investigar por qué el uso de texturas metalizadas inundó de tal manera el mercado de los autos. Esas marcas que en un principio tenían un tratamiento gráfico plano, posiblemente influenciadas por sus propias aplicaciones a las parrillas de los autos, utilizaron luego el efecto propio de su resolución volumétrica en metal en sus identidades.
Lo concreto es que Peugeot no hace más que sumarse a una tendencia que quizás no deba denominarse moda. Para opinar con criterio deberíamos saber qué es lo que motivó a casi la totalidad de las empresas a utilizar estos recursos, y para ello, seguramente deberíamos conocer en profundidad muchos estudios que seguramente se realizaron para conocer los intereses y gustos de los usuarios. Sin ese conocimiento, estos espacios abiertos al debate lo único que hacen es motivar aún más una costumbre nefasta de los diseñadores de criticar destructiva, descomprometida y poco profesionalmente el trabajo de nuestros propios colegas. Costumbre que sólo contribuye a empobrecer un poco más a nuestra profesión.
Al juzgar tan velozmente un cambio realizado por una empresa de la talla de Peugeot, estamos también cuestionando decisiones tomadas por Honda, Subaru, Izusu, Ford, Renault, Kia, BMW, Land Rover, Citroen, Volvo, Toyota, Opel…. y tantas otras. ¿Es posible que pese a que muchos de quienes opinan nunca hayan trabajado para una empresa de semejante talla, puedan analizar con tanta facilidad decisiones que involucran a muchos profesionales?
Con esto no quiero decir que para opinar haya que pagar un derecho de piso que se traduzca en años de trabajo para grandes empresas; o sea, que exista una suerte de escalafón profesional que habilita a la crítica, sino que es muy difícil (sino imposible) que opine quien desconoce todo lo concerniente al como una empresa de esta magnitud toma sus decisiones.
De hecho, considero que sin la información necesaria, cualquier otro profesional de vasta experiencia tampoco puede opinar con criterio, tan sólo por la simple razón de que opina desde el desconocimiento.
El acusado.
Uno de los “principales culpables de la creación del osito en pijamas” es este señor: Gilles Vidal, de 37 años, diplomado en el Art Center College of Design de Vevey (Suiza), quien entró en el Grupo en 1996 y ha contribuido, en los últimos 9 años, a la renovación de los diseños de la empresa automotriz.
Desde principios de 2009 es el responsable de los concept cars en el seno del departamento de diseño de Peugeot, y con el Peugeot BB1, ha trazado la nueva vía de la movilidad urbana eléctrica del futuro al combinar los universos de las 2 y las 4 ruedas.
Actualmente ocupa el cargo de Director de Diseño de Peugeot, empresa que entra en 2010 con una nueva estrategia de marca.
En este año de celebración del 200 aniversario de la marca, Peugeot rediseña su imagen estrenado un nuevo lema: Motion & Emotion. Hecho no menor, aunque ignorado en la nota de Foroalfa.
Además de la nueva estrategia de marca, Peugeot ataca con nuevos productos. Entre 2010 y 2012, la casa francesa presentará catorce nuevos modelos en el mercado, entre otros el modelo de coche eléctrico Ion y un híbrido diesel. El objetivo de la estrategia es convertirse en la séptima marca
de automóvil más vendida en todo el mundo.
Para conseguirlo, Peugeot está desarrollando nuevos conceptos de diseño y apuesta a convertirse en líder del mercado de soluciones de movilidad. Este año dará comienzo en Europa el proyecto Mu by Peugeot, en el que los consumidores pueden reservar servicios de movilidad mediante una tarjeta de prepago, independientemente de si son clientes de Peugeot o de si tienen o no automóvil propio.
La ofensiva estará respaldada por mayores inversiones en el negocio de las flotas.
Sirva esta breve reseña de la actualidad de Peugeot y el señor Vidal como marco y aporte para las críticas. De estar frente a frente con Gilles Vidal, ¿nos atreveríamos a preguntarle de qué jardín de infantes sacó al león?
El cromado y la moda.
Independientemente de que el cromado sea un código muy propio de la industria automotriz, su uso obsesivo pareciese responder a una moda, lo cual habilita un nuevo plano de discusión: ¿se puede hablar de modas en el diseño?
Pensar que una persona construya su propia identidad atada a modas es inapropiado, o incluso contradictorio. La identidad según el Diccionario de la Real Academia Española significa:
Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás.
Conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás.
Suponer que algo posea rasgos propios que lo diferencian del resto cuando está respondiendo a una moda, que como tal unifica, es contradictorio.
Moda: Uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país. Seguir lo que se estila.
La moda no crea identidad, todo lo contrario. De todos vestirnos igual, nos uniformamos y, en todo caso, pasamos a conformar una identidad en masa. Dudo que el mercado automotor tenga por objetivo el asemejarse entre sí, buscando códigos gráficos de pertenencia.
¡La moda y el diseño no se llevan bien!
de la creatividad al método
¿Creatividad aplicada sólo a resolver el ordenamiento de un campo visual a través de manipular formas, colores, texturas, tipografías, o considerada como una actitud frente, no ya a resolver problemas, sino a detectarlos?
La sola visión de un problema ya es un acto creativo. Esto permite ampliar la posibilidad y no ser creativos sólo en las respuestas, es decir en la parte final, sino en el origen del problema. Esta definición de creatividad modifica por completo conceptos que tenemos de lo que es nuestra profesión, convirtiéndola en parte esencial del proceso de diseño y alejándola radicalmente de esas descripciones que la presentan como un don, propio de ciertos individuos.
El siguiente cuadro, en relación al del inicio de la nota, ilustra como se transforma el proceso de diseño al utilizar a la creatividad en pro de detectar la necesidad. Esto lleva al diseño a un estado de total proactividad.
“La sociedad ha acuñado con cierto beneplácito, el término creatividad. Este eufemismo se utiliza para describir un acto de contenido mágico en poder de ciertos individuos (¿determinismo biológico?) particularmente dotados. Este término discriminatorio –parece ser que algunos no están en posesión del don sagrado– elogia una presunta capacidad, o capacitación, o ambas, que tiende a producir sucesos de valor innovativo. El diseño, por el contrario es una metodología intelectiva para producir soluciones ante una necesidad cierta. Plan mental. El diseño describe un proceso paulatino de carácter secuencial para la generación de ideas tendientes a resolver problemas humanos. Y no surge de forma espontánea. Surge de la voluntad, del conocimiento de la gente y del análisis y el estudio del contexto y de sus posibilidades. Finalmente, surge del duro trabajo del aprendizaje.“
Ronald Shakespear
Para la creatividad también existen métodos, tanto para aplicarla, como para aprenderla. Sin embargo nuestro ámbito específico, y gran parte del resto de los mortales, consideran que el ser creativo está totalmente condicionado a ese supuesto determinismo biológico, el hecho de nacer con ciertos dones, donde no pareciese ser una capacidad que se pueda incorporar a través del aprendizaje.
La creatividad no es un momento de locura y trasgresión, sino un proceso en busca de un nuevo resultado, que sustenta esa búsqueda en un conocimiento muy solvente; de lo contrario, no produciría innovación real, sino innovación vista sólo a los ojos de alguien que ignora lo ya existente.
La frase más común de quienes no están en posición de ser creativos, por no tener la formación necesaria o por falta de actitud es: “¡Ya todo está inventado!” y la formación necesaria no es ese don natural, sino un fuerte conocimiento del ámbito donde se pretende innovar.
Uno de los mitos más comunes es el creer que las ideas nuevas surgen casi por generación espontánea, que les llegan a las personas sin que éstas hagan esfuerzo alguno, que se producen por “inspiración”. La creatividad, al igual que todas las habilidades intelectuales o mentales del ser humano (como la memoria, el autocontrol, el poder de concentración, etcétera), puede ser aprendida, mejorada y desarrollada a voluntad, “nadie nace sabiendo”.
Creatividad, intuición, innovación, experimentación; el diseñador, ayudado por su espíritu bohemio, con una (tan fuerte como cuestionable) inclinación hacia aspectos artísticos, hace de estas palabras un extraño caldo de cultivo, que sólo termina por banalizarlas y hacerles perder todo su sentido. Todas y cada una de ellas, para su real utilización, requieren de profundas bases teóricas, investigación, recopilación y análisis de datos, modelado de situaciones y procesos de verificación.
Mezclar una textura con una imagen fotográfica, ampliar y deformar una tipografía hasta lo ilegible, combinar colores y formas de manera osada, nada de eso es creatividad, ni innovación, ni experimentación. Desafiar los códigos gráficos de un público en particular, conociendo previamente a ese público, entendiendo el por qué de la propuesta gráfica (objetivos y resultados esperados), midiendo la respuesta; investigando previamente al emisor, al receptor, al canal y al vehículo de ese mensaje, eso sí puede derivar en un hecho creativo, innovativo y experimental.
Una nueva idea no es más que una nueva forma de interrelacionar dos o más cosas que ya existían antes, pero que nadie había relacionado entre sí con anterioridad. Nada surge de la nada, en consecuencia, las ideas tampoco surgen de la nada. La definición de crear dice: producir algo, establecer, fundar, introducir por primera vez algo. Y como nada surge de la nada, ese resultado creativo deberá indefectiblemente ser producto de algo, y ese algo, en diseño, está constituido por una base muy sólida de información.
espirales ascendentes y descendentes
El hábito es un modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos semejantes. La felicidad es un hábito tanto como la costumbre de ver siempre el vaso vacío. El perder la actitud de vender nuestro diseño, dejándolo librado a su propia suerte que suele pender del delgado hilo de los apreciaciones estéticas, es también un hábito. Muy nuestro. Los estudios de diseño son propensos (como muchos ámbitos de trabajo) a crear hábitos.
La repetición de actos tiene su aliado en ciertas moléculas denominadas péptidos mecanismos bioquímicos son como una especie de “cables” que se conectan por cada una de las emociones o sentimientos y se desconectan para dar paso a otra conexión motivada por otro sentimiento o emoción. Existen péptidos que se conectan cuando nos sentimos tristes, otros diferentes cuando el sentimiento es de alegría, otros frente al enojo, o excitación.. Estos
La reiteración de un estado anímico, como ser la felicidad, genera un acostumbramiento en el cuerpo, que luego de ser bombardeado asiduamente por “péptidos de la felicidad” reclama cada vez más presencia de esa molécula. Así se genera el hábito y la felicidad pasa a ser una necesidad provocada y satisfecha.
Cuando ese mecanismo se dispara (cuando el hábito se hace costumbre), entramos en un proceso que me gusta denominar espiral. Algo así como una linea sinuosa que se achica y acelera (por alguna razón me imagino recorriéndola) a medida que avanzamos hacia el centro.
Y es así dado que el proceso es de alimentación y continua retroalimentación. Al inicio la felicidad puede responder a un momento en particular. Luego podrá ser algo casi autoimpuesto, pero finalmente se convierte en una necesidad, entonces pasa a ser un hábito. Espiral ascendente.
Muchos de los errores de gestión en lo que caen los estudios de diseño son espirales descendentes. Hábitos sostenidos sistemáticamente en el tiempo que se vuelven costumbre. Luego, decir -en nuestro universo generalizador- que los cliente son nuestro principal mal, es una lógica consecuencia.
Los estudios especializados suelen hacer de su estrategia una victoriosa espiral ascendente.
Días atrás, finalizando una charla en el VI Encuentro Latinoamericano de Diseño en la Universidad de Palermo, se me acercó una chica y me entregó un papel (espontáneamente diseñado). Textualmente decía:
Tus charlas para mi fueron una terapia. Vine a pensar si cerraba mi estudio en Viedma o veía si el diseño era lo que quería hacer…
Me llevo método! Y tu libro, y muchas ganas de ponerme a trabajar en mi estudio, que por suerte o destino, van sólo cuatro años de errores (todos esos que contás!).
Gracias por compartir el concepto de espiral… y por tu solidaridad con nosotros por contarnos lo real del diseño. Y aún así, está bueno diseñar.
Gracias a vos Jorgelina. Tu carta provoca en mi la activación de más péptidos que colaboran felizmente en la construcción de mi espiral ascendente.
la idea de ser [de un estudio de diseño]
Todos anhelamos tener nuestro propio estudio
Pero ser un estudio de diseño no es una idea, es una obviedad. La idea implica definir un servicio. Ese servicio nos permite pensar en costos y precios (¡qué tema este!, por algo nos cuesta tanto ponerle un precio al diseño). Pensar también en un mercado, que inmediatamente nos permitirá conocer a nuestra competencia; lo que nos dará la posibilidad de diferenciarnos.
Ahora, cabría preguntarse por qué un dentista puede poner su consultorio y ser simplemente un dentista, sin necesidad de más (al margen de existir especialidades en la odontología), y nosotros no podemos ser simplemente diseñadores.
La respuesta inmediata y contundente es: el dentista es un profesional reconocido, requerido, que no tiene necesidad de salir a buscar su mercado, y que para colmo, tiene sistemas de salud que cumplen ese rol. En definitiva, ante un dolor de muelas, la única solución es ir al dentista. Ellos tienen su oportunidad de negocios bien definida y sin riesgo. Es más, se pueden dar el lujo de enseñarnos a lavar bien los dientes para evitar el ir a visitarlos con tanta asiduidad, cosa que aparenta jugar en contra de su negocio.
Existen muchas otras diferencias que demuestran comparativamente los motivos por los cuales ser dentista es una idea y no requiere de más, y ser diseñador no.
Nunca sería dentista
Indudablemente si estudiamos diseño es entre muchas otras cosas, porque no nos gusta meter la mano dentro de la boca de otro. Muchas veces escuché a diseñadores decir que podrían hacer muchas otras cosas pero que jamás harían otras, entre ellas, ser dentistas. La pregunta pertinente debería ser: ¿sabíamos que significaba ser diseñador al elegir la profesión, o teníamos más claro que era ser dentista, para descartarlo?
No siempre tenemos entendido el servicio que vendemos. Visto desde el aspecto negocio, y comparando dos profesiones donde la salida laboral independiente (el Estudio en un caso y el Consultorio en el otro) es muy habitual, podemos establecer varias diferencias cruciales a saber:
• El dentista: Sabe por qué cobra.
Nosotros: No siempre tenemos claro el servicio que vendemos.
• El dentista: Cobra cada vez que trabaja.
Nosotros: Realizamos mucho trabajo a riesgo y muchas veces no cobramos.
• El dentista: Maneja sus tiempos y no suele tener imprevistos (tiempo ocioso).
Nosotros: Nuestros ritmos dependen mucho de las decisiones del cliente.
• El dentista: Su profesión es una necesidad.
Nosotros: El diseño está subvaluado. Hacemos “dibujitos”.
• El dentista: Nadie discute sus precios.
Nosotros: Ni nosotros sabemos el por qué de lo que intentamos cobrar.
• El dentista: No necesita del tiempo estratégico salvo decisiones muy primarias.
Nosotros: Al margen de no entender el concepto, para nosotros la estrategia es esencial.
• El dentista: Su mercado está claramente definido.
Nosotros: Nuestro mercado, de tan vasto es irreconocible.
• El dentista: Su inserción en el mercado es inmediata y estructurada a partir de sistemas comerciales que ya funcionan.
Nosotros: No existe ningún sistema que nos contemple, los proveedores gráficos suelen temernos y las asociaciones no logran aun posicionar la profesión.
• El dentista: La renovación de tecnología es mucho más lenta y se amortiza en muchos años, sino toda la vida profesional.
Nosotros: Renovamos constantemente nuestra tecnología y cada vez los avances son más veloces.
• El dentista: Los insumos están contemplados en el costo del servicio.
Nosotros: No solemos reconocer todos aquellos insumos implicados en el proceso de diseño.
• El dentista: Trabaja contemplando tiempo y características del servicio. No existe el riesgo.
Nosotros: Asumimos riesgos en forma constante. El tiempo no suele se nuestra vara de medición.
• El dentista: Si no nos convence lo hecho, o nos hizo doler, debemos pagar igual.
Nosotros: Cuando no gusta nuestro resultado surge la frase: ¡Esto no lo voy a pagar!
• El dentista: Conoce los costos de su estructura y sus márgenes de rentabilidad, sólo tiene que asegurarse la clientela.
Nosotros: no sabemos cuánto necesitamos facturar para obtener una rentabilidad, y siempre suponemos que el negocio dependerá de facturar más.
La idea no es espontánea
La idea de un Estudio de Diseño debe surgir de analizar claramente el servicio que se pretende brindar, el mercado demandante de ese servicio, para luego profundizar en otros aspectos. La idea será el origen para determinar luego la misión y la visión, lo que nos permitirá focalizar objetivos y estrategias para el logro de esos objetivos.
Sin una idea no tendremos en claro el servicio que ofrecemos
El diseño gráfico se ocupa de responder a los siguientes requerimientos: Sistemas de identidad visual / Marcas, isotipos y logotipos para empresas e instituciones / Sistemas de señalización urbana, vial y arquitectónica / Arquigráfica para obras de arquitectura, tanto interior como exterior / Avisos y campañas publicitarias para medios gráficos / Campañas de bien público / Impresos, afiches y folletos / Diagramación y diseño de libros, revistas y manuales / Realización de stand / Diseño de envases.
Textos de este tenor son los que utilizan la mayoría de las casas de estudio para enumerar las actividades a las cuales nos podemos dedicar como profesionales. Personalmente pongo en dudas que esto sea realmente posible (en cuanto a nuestra preparación) pero, al margen de nuestra capacitación, es imposible que podamos brindar todos esos servicios desde el conocimiento y desde la rentabilidad.
Especializarse en alguna de esas posibles incumbencias es un inicio de idea.
Sin una idea no tendremos claro a quién nos dirigimos. Una buena noticia es el que prácticamente no hay empresa que no sea potencial consumidora de diseño. Desde un microemprendimiento hasta las grandes corporaciones, todas requieren de nuestros servicios. Es imposible pretender abarcar a un mercado tan vasto, y menos aún ofreciendo tanta variedad de servicios. Definir un mercado es parte de la idea.
Sin una idea no sabremos con quién competimos. Por ende, de quién diferenciarnos. El mercado competidor también es grande y muy difícil de ser conocido. Definir un servicio que define un mercado también acota la competencia.
En definitiva, el concepto de idea en diseño está íntimamente ligado al de especialización.
cómo presupuestar diseño [remasterizado]
Allá por el año 2004, en pleno crecimiento de redargenta, pudimos visualizar la necesidad de desarrollar contenidos que profundicen en los aspectos del negocio del diseño. Como editorial dedicada a elaborar contenidos relacionados al mundo del diseño, entendimos esa necesidad como una oportunidad de negocio, sin embargo, la inexistencia (al menos desde nuestra óptica) de idóneos dispuestos a escribir al respecto se convirtió en una traba no menor.
La necesidad era bien conocida por nosotros, ya que durante años y años de llevar adelante la ajetreada vida de nuestro estudio de diseño, hubiésemos deseado tener en nuestras manos ese tipo de contenido; seguramente nos hubiese evitado más de un traspié.
Una necesidad no satisfecha mas la falta de quién la cubra, obligo a que seamos nosotros mismos los encargados de darle solución.
No fue fácil. Era un gran desafío el abordar temas que habían sido deficiencias de años anteriores y que para colmo se presentaban casi como tabú en nuestra profesión. Y empezamos (empecé en este caso) con lo primordial: El delicado tema del presupuestado.
Así, 2004 me vio reconvertido en una suerte de escritor por omisión (del resto del mercado).
Desde aquella primera edición de Cómo presupuestar diseño al presente corrió mucha agua bajo el puente. Vivencié miles de realidades a través de miles de charlas, sumé kilómetros de ruta y horas y horas de disertaciones y seminarios. Debatí mucho, aprendí más, e intenté enseñar…
Hoy, siete años después, nace como una lógica necesidad el rever los contenidos, los cuales indudablemente crecieron, se perfeccionaron y ajustaron acorde a todas esas horas y kilómetros de experiencia acumulada.
Remasterizar Cómo presupuestar diseño era imperioso. A diferencia del proceso aplicado a la música, donde el contenido se mantiene inalterable y, en todo caso, el resultado suele ser un sonido más limpio, aquí el contenido, sin perder el rumbo tomado desde un inicio, se potencia de una manera impensada en aquel ya lejano 2004.
El diseño y una visión ignorada: su negocio
Cómo presupuestar diseño pertenece a la colección diseño & negocios. Es el primer libro en ser editado -entre varios proyectados- quizás por ser el tema más requerido; aunque el precio de nuestro servicio es sólo la punta del iceberg. Bajo el agua, y poco asumido, tenemos una infinidad de conflictos producto de no entender nuestro propio negocio.
La colección tienen como objetivo fundamental ahondar sobre esta faceta extrañamente desatendida en la enseñanza del diseño que es justamente su negocio. Llama poderosamente la atención cuán ignorada es, desde la educación, la realidad contundente que indica que la gran mayoría de los estudiantes de diseño se proyectan profesionalmente como titulares de sus propios estudios.
Si las facultades de medicina notasen que sus futuros cirujanos -por lo contrario de lo esperado- sueñan con la clínica propia, indudablemente llegarían a la conclusión de que los planes de estudios deben ser modificados, o que esos alumnos no están en la carrera apropiada; sería más productivo que estudiasen administración de empresas. Y el motivo es claro, no se puede llevar adelante una empresa y estar a la vez comprometido con tareas específicas de esa empresa. Se pierde la visión global que ese profesional reconvertido a empresario debe tener.
Y definitivamente, teniendo en cuenta esta tendencia por parte del estudiantado de diseño, debemos entender que se debe capacitar a empresarios del diseño y no simplemente a diseñadores.
Un diseñador que lleva adelante su estudio, no puede perder la visión de su negocio por estar obsesionado frente a un archivo de Illustrator, Photoshop, o cualquier otro programa de turno.
D&N tiene como objetivo realizar un aporte, que espero, sea un granito más de arena en la ardua tarea de reconvertir la conflictiva realidad del negocio del diseño.
los roles en un estudio de diseño
Todo es delegable menos la gestión.
Nadie duda de que, aunque de mala manera, el rol de la gestión externa, aquel tiempo que estamos dedicados a tratar con el cliente, se lleva a cabo en cualquier estudio de diseño. Por más que busquemos ese socio dispuesto a encargarse del cliente mientras nosotros nos quedamos diseñando (al fin y al cabo, para eso estudiamos, ¿o no?), no suele aparecer; no abundan personas con ese perfil. Motivo por el cual, dado que la gestión externa es una tarea tan importante como indelegable, aunque no de buena gana, recae en nosotros. Eso no quiere decir que realizarlo deficientemente no sea un grave error.
Pero más preocupante que el hacer las cosas a desgano es el no hacerlas, y eso es lo que suele suceder con el tiempo estratégico (gestión interna), ese momento relacionado con el decidir hacia dónde vamos, con qué estrategias y cómo las vamos a llevar a cabo.
Estamos hablando de un rol que provoca desagrado y de otro que es ignorado, sin embargo de ambos depende la salud comercial de nuestro estudio.
El trazado de estrategias debería tener un tiempo asignado y respetado y no debería verse alterado por ningún ritmo laboral. Justamente porque el ritmo laboral debería responder a la estrategia previamente diagramada.
Sin embargo quienes evidencian no dedicar tiempo a pensar hacia donde están yendo, lo hacen justificando esa inacción por el exceso de trabajo. Lo urgente desplazando a lo importante.
Los trabajos siempre son urgentes, pero es muy distinto vivir una sobresaturación de trabajo alineado a nuestra estrategia a ser un caos laboral que no responde a ningún proyecto salvo el trabajar mucho.
De no responder a una estrategia, lo urgente apremiará y por momentos saturará. Y de ceder, nuestra tendencia será aprovechar ese bache laboral para recuperar fuerzas, por necesidad y porque de pretender utilizar ese momento para pensar en lo importante, por falta de hábito no lo sabremos hacer.
El tiempo estratégico (gestión interna) es lo importante, ya que de él depende la decisión de hacia donde dirigirnos. El trazar estrategias que respondan a una idea y una misión y visión claras nos obliga a saber dónde estamos y hacia dónde queremos ir.
La gestión interna -lo importante- no debería dejar de existir por falta de tiempo, ya que crea su propio tiempo a partir de optimizar el mal uso de otros tiempos, evitando conflictos gracias a anticiparse a ellos y brindar soluciones.
Increíblemente lo dos tiempos indispensables en la vida comercial de un estudio son aquello que realizamos a desgano, o incluso no realizamos.
Y guarda cierta lógica, si reconocemos que nos tenemos aptitudes innatas, ni tampoco adquiridas. Deficiencias que pagamos muy caro.
inspiración, homenaje, pero nunca plagio
Me recuerdo con catorce años, en alguna escapada fuera de temporada a Mar del Plata, visitando pequeñas galerías de arte hace tiempo ya desaparecidas. En aquellos años recorría las exposiciones en busca de una búsqueda, que se me antojaba debía transitar caminos visuales.
Conocí muchos artistas por
sus obras, pero si me fanaticé de uno, ese fue Vito Campanella.
Describir la magia de su surrealismo renacentista es innecesario frente a la contundencia de las imágenes. Una imagen vale más que mil palabras, dicen; más aún cuando estamos hablando de las telas de Campanella, y las palabras mías son tan limitadas.
Este pequeño texto es una suerte de doble homenaje, o así lo creo, ya que al margen de buscar una excusa para exhibir algunas de sus obras, me interesa mostrar una curiosidad que podría ser confundida con plagio, aunque yo estoy convencido que su motivo de ser es el homenaje de un maestro a otro.
Las siguientes imágenes explican visualmente lo que estoy diciendo. La primera muestra el diseño de tapa realizado por Roger Dean para el disco Lord of the ages de la banda Magna Carta, acompañado a su derecha por un óleo de Campanella correspondiente a la serie La Biblia.
La segunda, otro cuadro de la misma serie (la imagen en blanco y negro), seguido por la tapa del disco Yesterdays de Yes, también realizado por Dean.
En ambos casos los parecidos llaman poderosamente la atención. ¿Plagio? Creo no equivocarme al decir que las ilustraciones de Dean fueron anteriores. Pero eso nada cambia. Podría ser al revés y mi opinión sería la misma. Estamos en presencia de un homenaje silencioso. Tanto la genialidad, la creatividad y la técnica de Dean, como la de Campanella, no tienen necesidad de copiar, tampoco de inspirarse. Ambos artistas han demostrado sobradamente su propia inspiración.
Homenaje. Dean creó miles de árboles de ramas retorcidas como los ilustrados en Yesterdays. Campanella plasmó infinidad de personajes en sus telas. Ninguno necesita del otro. El hecho de que uno haya recreado formas creadas por el otro lo único que muestra es una admiración que muy posiblemente, de conocerse ambos sea mutua.
Mientras tanto, este es mi modesto homenaje a Campanella, que marcó tanto mi adolescencia, no casualmente, junto a Dean.
el branding de Dean
Resulta extraña la combinación de un vocablo impuesto no hace tanto tiempo en nuestro mercado, junto al apellido de un ilustrador de tapas de discos de los años ’70.
Roger Dean fue y continua siendo el responsable de la gráfica de muchas de las bandas surgidas en aquellos creativos años.
De hecho Views,unos de sus libros que recopilaban mucho de ese trabajo, fue para mi una importante fuente de inspiración para decidir estudiar esa extraña carrera que se denominaba diseño en comunicación visual. ¡Cuán asociado estaba el diseño, en aquel entonces, con la ilustración! O quizás haya que pensar que por la etapa de evolución de la profesión, esos ilustradores estaban construyendo lo que hoy se llama diseño.
Seguramente el trabajo realizado por Dean para Yes, haya sido el más logrado de los muchos realizados por él, y con ello no me estoy refiriendo a la calidad gráfica o a las ilustraciones (¡cómo elegir entre la tapa de Relayer y la excelente ilustración plasmada en el disco sinfónico de Pink Floyd, Us and them!), hablo específicamente del trabajo realizado en pos de construir la identidad de Yes.
Sin yo saber que diablos era esto de la identidad, menos aún branding, apenas teniendo una vaga idea de que era eso que llamaban logo, sin embargo lograba entender lo bien construido que estaba siendo el “sello” Yes, a través de toda la parafernalia desplegada por Dean.
Desde su “namming” (la palabra no corresponde al momento ni la tarea a Dean), que plasma tan simple como contundentemente la filosofía del grupo, pasando por cada pieza gráfica y concluyendo con lo que la banda expresaba corporalmente en un escenario, pareciera que todo responde a una misión y una visión perfectamente entendida.
Esa idea clara es propiedad de Yes, el cliente al fin y al cabo, pero quien la plasmo y le dio carácter visual fue Dean. Sólo basta comparar que sucede cuando un disco de Yes pierde esa identidad por no estar diseñado por él.
Las portadas de Dean son inmensos espacios abiertos y silenciosos, en los que la voz de Jon Anderson viaja sin interrupciones. Cada sonido de Yes, la guitarra de Howe, el bajo de Squire, los teclados de Wakeman, habitan en esos paisajes.
Dean inventó un mundo en el que viven esos sonidos y también viven quienes los disfrutan. El amante de Yes vive en sus tapas. Dean logró que su música se vea.
El objetivo de estas líneas es brindarle un pequeño homenaje a ese creador de mundos, que tantas veces me sirvieron para, viajando por esos universos, poder ver otra realidad. Aunque también es un hermoso ejemplo concreto de construcción de identidad, que demuestra que la teoría se basa en la práctica que la antecede.
plagio, inspiración, traspolación: zona de confusión.
Las redes sociales, con facebook a la cabeza, modifican cada vez mas vertiginosamente nuestros hábitos. Entre otros cambios sociales, en nuestro mundo, el del diseño, funcionan como una efectiva herramienta para el “escrache” de esos trabajos que rozan el plagio.
Pocos días atrás generó cierto revuelo la aparición en el mercado de un nuevo producto de Cachafaz, empresa que ya había mostrado una dudosa actitud de “homenajear” a las empresa lideres -como lo es Havanna-. En esta oportunidad, la gráfica venerada fue la del viejo y desaparecido alfajor mousse de Suchard. La imagen no se presta a confusión. En todo caso, vale el cuestionar si estas situaciones deben ser medidas únicamente desde nuestra mirada profesional, o debemos hacer un esfuerzo mayor por pararnos desde el lado del cliente y su negocio.
Cabe preguntarse cómo funciona el lanzamiento de un producto que emula en calidad a su antecesor y que remite groseramente a su imagen gráfica, impuesta en la mente de los consumidores. Simplificando: qué proporción del mercado siente rechazo por el plagio casi descarado (sólo hablando en términos gráficos), y cuántos se convierten velozmente en nuevos consumidores, gracias a la conexión inmediata que se genera con el recuerdo de Suchard.
Otro ejemplo, también actual, es el de la campaña del PRO para la gobernación de la ciudad de Buenos Aires que “pidió prestada” la estética de una campaña portuguesa titulada “Portugal Solidário 2010″.
Ir a lo seguro, y así evitar los riesgos de quedar en manos de profesionales que no dan certeza de éxito, podría ser uno de los motivos para este tipo de actitud.
Evitar el: “no me estas entendiendo” exigiendo que se siga al pie de la letra una guía ya existente, es otro posible motivo.
Conjeturas de posibles puntos de vista de clientes. El hecho es que desde la visión del diseño, estos casos son claros ejemplos de plagio, y el diseñador responsable de realizarlo debería negarse a ser parte.
Inspiración y traspolación son otra cosa. El tomar elementos gráficos utilizados en un ámbito y reutilizarlos en otro, es un ejercicio muy distinto. Si la campaña que “inspiró” al Pro hubiese sido en realidad la gráfica de un Shopping (ejemplo al paso), al menos estaríamos frente a un proceso de resignificación. Siendo la fuente de inspiración otra campaña política (aunque social), esa traspolación no existe. No se está pidiendo prestado un recurso gráfico, sino gran parte del mensaje. Es imposible no tildarlo de robo, cuando incluso la campaña portuguesa utilizaba la frase: Bem vindo y la campaña de Macri, Bienvenido.
Es sabi
do que marca y logo son diferentes cosas. Está claro que las marcas se construyen con tiempo, coherencia y en función a la vinculación lograda con el mercado. Lo que denominamos logo es sólo una de tantas expresiones gráficas que conforman la marca.
Cuando Tomás Gómez lanzó su campaña electoral de cara a las elecciones autónomas de Madrid lo hizo presentando su nueva imagen, un círculo rojo con las palabras “tomás gómez” (en minúsculas) escritas en blanco. Recordemos que sólo estamos hablando del logo; de cualquier manera, no pasó mucho tiempo para que sea acusado de haber plagiado al de la empresa de comunicaciones Wellcomm.
Pero ¿qué pasa entonces, si le sumamos al debate los logos de Supermercados Disco, de Claro o del subterráneo de Buenos Aires en su versión roja (ramal B)?
Tres imágenes que comparten los recursos gráficos entre sí (forma, color y similitud del recurso tipográfico) y que para colmo casi seguramente pueden ser vistas encimadas en algún rincón de la calle Corrientes (suerte que Tomás Gómez no es contrincante de Macri).
Más allá de que, dado lo primario de los elementos usados, es casi ridículo hablar de plagio, tampoco podemos sospechar que las similitudes den pie a la confusión, o que las identidades pierdan potencia. Los tres casos son claro ejemplo de que el vínculo con su
s audiencias se construye desde otro lado, y que incluso no hay forma gráfica por más defectuosa que haya sido realizada que no pueda ser impuesta con éxito, de estar bien dirigida la construcción de su identidad.
Entonces, si el nuevo Cachafaz mousse es un éxito de ventas, o Macri gana las elecciones, ¿qué conclusiones deberíamos sacar?










